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Enfermedades transmitidas por vectores en mascotas: Prevención de la Leishmaniosis

Enfermedades transmitidas por vectores en mascotas: Prevención de la leishmaniosis 

Las enfermedades transmitidas por vectores (ETVs) son causadas por una amplia variedad de agentes infecciosos, que incluyen virus, bacterias y parásitos, los cuales son transmitidos por diversos vectores artrópodos, como garrapatas, dípteros (mosquitos, flebótomos y moscas), así como piojos y pulgas.  

Las ETVs representan un riesgo tanto para la salud de las mascotas como para la de las personas, ya que muchas de ellas son zoonóticas. Actualmente, las ETVs generan una constante preocupación debido a los cambios en la distribución y la dinámica poblacional de los vectores, influenciados por el cambio climático y cambios en los hábitos de las personas.  

En el caso de las mascotas, la importancia de las enfermedades transmitidas por vectores se manifiesta en los siguientes aspectos: 

  • Alta patogenicidad y transmisibilidad. 
  • Difícil diagnóstico: los signos clínicos son diversos y pueden desarrollarse tras largos periodos de incubación. 
  • Potencial de infección persistente: algunos animales pueden convertirse en reservorios a largo plazo. 
  • Potencial zoonótico: como ocurre con la leishmaniosis, la bartonellosis y la borreliosis (enfermedad de Lyme). 
  • Impacto en el bienestar animal: especialmente en áreas donde el acceso a atención veterinaria es limitado. 

En este artículo, nos enfocaremos en la leishmaniosis, una enfermedad de gran importancia en América Latina. A lo largo de esta publicación, podrás conocer más sobre los aspectos clínicos de esta enfermedad, así como algunos puntos clave para su prevención y control en mascotas. 

¿Qué es la leishmaniosis?  

La leishmaniosis es una enfermedad zoonótica que figura entre las más desatendidas a nivel mundial, siendo endémica en 99 países.  

La leishmaniosis es potencialmente fatal tanto en animales como en humanos. 

Es una de las enfermedades infecciosas más amenazantes en América Latina, debido a su creciente prevalencia en diversas regiones, afectando principalmente a humanos y a perros.  

Esta enfermedad está causada por protozoos del género Leishmania spp, del cual se han identificado más de 20 especies que parasitan a diferentes mamíferos, como marsupiales, armadillos, roedores, primates, carnívoros y murciélagos. Estos animales son cruciales para mantener la infección en ciclos domésticos y silvestres.  

En el entorno, los perros domésticos son los principales reservorios del agente causante, Leishmania infantum, lo que hace que la leishmaniosis canina esté estrechamente vinculada con el ciclo de transmisión y la epidemiología de la enfermedad. 

El ciclo de transmisión de la leishmaniosis se inicia cuando un flebótomo, el principal vector de la enfermedad en LATAM, pica a un perro infectado. El mosquito paja, específicamente la especie Lutzomyia longipalpis, transmite la infección. Al picar a un perro infectado, las hembras de estos flebótomos adquieren el protozoario, que luego propagan a través de su saliva, infectando a otros animales y humanos al alimentarse de su sangre. En América del Sur, estos insectos también se conocen como chiclera, asa branca, palomilla, mosquito palha o torito. 

Aunque la leishmaniosis puede afectar a caninos y felinos, los perros son los reservorios más importantes del patógeno. Por esta razón, el control de esta zoonosis depende en gran medida de la prevención y el control aplicados en esta población. 

Síntomas de la leishmaniosis: ¿Cómo afecta a las mascotas? 

En mascotas, la leishmaniosis puede transmitirse de forma vertical (de madre a feto), venérea o por transfusiones sanguíneas. Sin embargo, la picadura de los flebótomos es la principal vía de infección en áreas endémicas. 

Es importante señalar que la leishmaniosis en perros puede presentar una evolución crónica, con síntomas que se desarrollan lentamente. Además, algunos perros pueden ser portadores asintomáticos, sin mostrar signos clínicos, pero aun así son capaces de transmitir el protozoario a través de la picadura de los flebótomos. 

Los casos de leishmaniosis felina son infrecuentes, lo que sugiere que los gatos son menos susceptibles a esta infección, sin embargo, es posible que haya un subdiagnóstico en esta población. 

Los signos clínicos de la leishmaniosis en perros pueden variar dependiendo de la gravedad de la infección, pero generalmente incluyen: 

Lesiones en la piel

  • Úlceras cutáneas o heridas que no sanan fácilmente 
  • Pérdida de pelo (alopecia), especialmente en la cara, orejas, patas y alrededor de los ojos 
  • Engrosamiento de la piel y descamación 
  • Dermatitis (inflamación de la piel) 

Síntomas generales

  • Fiebre intermitente o persistente 
  • Pérdida de apetito (anorexia) 
  • Pérdida de peso progresiva 
  • Letargo o debilidad generalizada 

Problemas oculares

  • Conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva) 
  • Úlceras corneales 
  • Ojos secos y con secreción 

Alteraciones en el sistema nervioso

  • Cojeras o debilidad en las extremidades (debido a daño en los nervios periféricos) 
  • Convulsiones en casos más graves 

Signos renales

  • Insuficiencia renal, que puede manifestarse por aumento en la sed y micción (polidipsia y poliuria) 

Cambios en la mucosa oral

  • Encías pálidas o anémicas 
  • Pérdida de dientes debido a la necrosis de los tejidos bucales 

Alteraciones en el sistema linfático

  • Inflamación de los ganglios linfáticos (linfadenopatía) 

Prevención y control de la leishmaniosis 

La prevención de la leishmaniosis en mascotas es fundamental para el control de la enfermedad. El primer objetivo es evitar que los insectos infectados piquen tanto a los animales portadores de leishmaniosis como a los no portadores. Esto requiere un enfoque integral que combine el uso de insecticidas tópicos y la vacunación, una estrategia conocida como el «protocolo de doble defensa». Los collares y pipetas ayudan a reducir o evitar el contacto con el flebótomo, mientras que la vacuna disminuye el riesgo de desarrollar la enfermedad al fortalecer las defensas del animal frente al parásito. 

  • Insecticidas tópicos: los piretroides sintéticos, como la permetrina y la deltametrina, son repelentes eficaces para prevenir la picadura del felbotomo. El uso de repelentes tópicos ya sea en collares o en formulaciones «spot-on», es esencial para mascotas que residen o frecuentan zonas endémicas de leishmaniosis.  

Un ejemplo de estos insecticidas es Scalibor®, un collar repelente para perros a base de deltametrina. Scalibor® ofrece varios meses de protección frente al flebótomo, con una eficacia repelente de hasta un 98% de forma persistente durante todo el periodo.  

  • Otras precauciones: mantener a las mascotas dentro de casa durante el amanecer y el ocaso, momentos en los que los flebótomos están más activos, o en períodos de mayor densidad de estos insectos, como es el caso de las estaciones cálidas. También es recomendable utilizar productos antimosquitos en el interior de las casas para proteger contra las picaduras no solo al perro, sino a toda la familia. 
  • Vacunación: La vacuna contra la leishmaniosis actúa como un medio de protección al estimular las defensas del animal frente al parásito Leishmania spp., fortaleciendo así su sistema inmunitario para que pueda combatir mejor la infección. Este refuerzo en las defensas reduce la probabilidad de que el perro desarrolle los síntomas de la leishmaniosis. 

Las guías de práctica clínica de la asociación científica LeishVet son un recurso valioso para el manejo clínico de la leishmaniosis en perros y gatos. 

¿Cuál es la situación epidemiológica de la leishmaniosis en LATAM?

Latinoamérica, una de las regiones más biodiversas del mundo, alberga una amplia variedad de mamíferos y flebótomos involucrados en la transmisión de la leishmaniosis. En esta región, la leishmaniosis canina y felina se asocia principalmente a Leishmania. infantum, causante de la leishmaniosis visceral. Sin embargo, también se han registrados casos de leishmaniosis visceral y cutánea en perros debido a L. amazonensis y L. braziliensis, respectivamente. En felinos, se han identificado otras especies de Leishmania spp, como L. venezuelensis, L. braziliensis, L. panamensis, L. amazonensis, y L. mexicana

De los 9 países que reportan 85% de los casos de Leishmaniosis cutánea, 3 están en America Latina: Brasil, Colombia y Perú.  

Brasil se encuentra entre los cuatro países que concentran el 68% de casos de leishmaniosis visceral a nivel global.  

En Latinoamérica los casos de leishmaniosis cutánea se han registrado desde México hasta el norte de Argentina, con la excepción de las islas del Caribe y Chile. las leishmaniosis cutánea y visceral están presente en 21 países y es endémica para Leishmaniosis cutánea en 19 países y en 13 países para Leishmaniosis visceral. 

Referencias

  • Carvalho BM, Rangel EF, Ready PD, Vale MM. (2015). Ecological Niche Modelling Predicts Southward Expansion of Lutzomyia (Nyssomyia) flaviscutellata (Diptera: Psychodidae: Phlebotominae), Vector of Leishmania (Leishmania) amazonensis in South America, under Climate Change. PLoS One. 30;10(11): e0143282.  
  • Cecílio P, Cordeiro-da-Silva A, Oliveira F. (2022). Sand flies: Basic information on the vectors of leishmaniosis and their interactions with Leishmania parasites. Commun Biol. 4;5(1):305.  
  • Maggi RG, Krämer F. (2019). A review on the occurrence of companion vector-borne diseases in pet animals in Latin America. Parasit Vectors. 28;12(1):145.  
  • Solano-Gallego L, Miró G, Koutinas A, Cardoso L, Pennisi MG, Ferrer L, Bourdeau P, Oliva G, Baneth G, The LeishVet Group. (2011) LeishVet guidelines for the practical management of canine leishmaniosis. Parasit Vectors. 20; 4: 86.  
  • Leishvet Guidelines on Canine Leishmaniosis  
  • Leishvet Guidelines on Feline Leishmaniosis  



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